MADeRA, UñA QUeMADa Y EnNEGReCIDA
Embalsamado en mis emociones,
Arrastras una vitrina por mi poco
tacto y mezquino carácter,
A peso muerto, pendejo y mal oliente
atavío con pinceles
Que marcan el rastro nihilista del
egoísmo.
La flor negra que arde es bella; puso
el veneno el diablo
En su lengua y, adoptó la bondad en
su forma.