La misma historia I

Estoy atado a una silla por mi propia voluntad,

Impotente pero libre de hacerlo: extender la mano

Y alcanzar el agua que se encuentra frente a ti,

Tan adentro como en una habitación de escasez intensa,

Intemporal, y hacerlo con la precaución que requieren

Los muebles viejos, su belleza, la que arrastra el tiempo

Antiguo y restaurado. Estoy dotado de sueños transparentes

Entre dos planos de realidad.

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Que desespero alcanzar a vislumbrarte!      A creerte!

Se repite a lo largo de mi vida: los espacios insalvables

Que caen o se elevan con la rapidez que lo hace una tormenta

O la cortina de luz que pesa como un telón de función después

De la oscura tempestad.

 

Que dolor tan real hay en la misma felicidad que fue.                           

 

 

 


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