El medio
No es tarde para darse cuenta del medio utilizado hacía uno mismo.
Después de convertirte en Ángel o desvestirte a diario de riguroso luto,
los proscritos pensamientos hablan como esas malas lenguas que siempre
repudiaste en tu vida.
Elijes parte cuantificable de las decisiones que toman sobre ti.
Eres afortunado de los sueños de muchos, has sido amado por el deseo
que una mujer provoca en su vida y entrega no exento de unas reglas sagradas

como son el respeto y el humor-serio a partes iguales y escogidas en su justo momento.
Todo lo has “catado” y “repudiado” por serte fiel a ti mismo ,
despellejado de tanto rascarte la primera capa.
Sientes el dolor que infringiste.
Eres merecedor de lo que sucede en todos esos sentidos disfuncionales,
los cuales creemos relojes exactos del tiempo que nos resta para seguir sintiendo
un a seguridad que no depende sólo de nosotros conservarla, hasta perderla y darse cuenta
que el otro es el medio utilizado hacía uno mismo.
Después lo escribes y te sirve tanto como el placer finito de un chocolate en la boca
o un éxtasis sin gemido.




