Tridente
PRIMERA PUNTA
Tenía las manos resecas, la piel áspera,
El alma maltrecha de un sobre esfuerzo inútil y torpe.
Abandoné mi cuerpo con descuido.
Pronto estaba sobre un mar oscuro,
destellos en plata e intenso; reflejos de luna.
El miedo era el horizonte de un profundo vértigo,
El espacio metamorfoseado en sentimiento.
Comencé a sobrevolar la mar a gran velocidad hasta ganar altura y abandonar
la tierra, los Hombres.
Todo era nada y futuro de tanta distancia.
La más absoluta soledad cada vez era menos terrible, los puntos lejanos de luz
se mostraban
Como cortinas de fuegos artificiales, en absoluto silencio,
Ante la inmensidad, sin rastro de entendimiento posible a la vez que acogedor.
Cerré los ojos y me apagué.
Solté las manos ásperas, recordé a la humanidad.
Por primera vez estaba en mi entorno y mi ser.

PUNTA SEGUNDA
Estoy dentro de mi a la vez que soy aquello que me rodea.
Espero, consciente.
El tiempo ahora no se recuerda ni plantea.
Se está sin ser.
Toda la materia oscura que envuelve,
cambia y espolvorea luz hasta quedar uniforme.
Hay una sensación de succión, como la red que arrastra hacia la superficie.
Pierdes la razón.
No hay tiempo.
Despiertas de nuevo.
Ahora hay poco espacio, a penas puedo moverme.
TERCERA
Todo influye sin contacto alguno.
La imaginación por ella misma podría representarnos el ciclo cerrado de la
vida;
por incomprensible debería cambiar el mecano de la mente por un cerebro sin
materia;
la que alienta, susurra, dormidos o interpretados.
